El desarrollo de un casco para contrarreloj es uno de los retos más complejos del ciclismo de competición. La eficiencia aerodinámica depende de numerosos factores, entre los que se incluyen las medidas corporales, la posición de conducción, la posición de los brazos, los movimientos de la cabeza y las condiciones externas, como el viento y el perfil del recorrido.


